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	<title>Filosofía archivos &#8211; El Rincón de Aquiles</title>
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	<description>Conocimiento práctico sin fecha de caducidad</description>
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	<title>Filosofía archivos &#8211; El Rincón de Aquiles</title>
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		<title>La música: vestigio del cielo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sara Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Jun 2025 08:20:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Sin categoría]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Acaso comparte la música algo con el cielo? En ella hay muestras provenientes de lo alto, decía Marsilio Ficino, vestigios de los astros, de lo celeste, del arriba. Y cierto es que la música parece contener algo no terrenal y, cuando alcanza a tocarnos, nos sentimos nosotros también, por un momento, fuera de lo mundano. [&#8230;]</p>
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<p><strong>¿Acaso comparte la música algo con el cielo?</strong> En ella hay muestras provenientes de lo alto, decía Marsilio Ficino, vestigios de los astros, de lo celeste, del arriba. Y cierto es que la música parece contener algo no terrenal y, cuando alcanza a tocarnos, nos sentimos nosotros también, por un momento, fuera de lo mundano.</p>



<p>La música se nos inserta en la vida vistiendo nuestra cotidianidad. Por un lado, es una tregua con el afuera, un callarse del ruido, un lugar en el que uno puede ensimismarse y recorrerse por dentro. Por otro, es un acompañamiento con lo que nos ocurre en nuestro día a día, con lo que batallamos y con lo que gustamos. <strong>La música es el ropaje con el que vestimos nuestra biografía.</strong></p>



<p>Todo lo que nos vive dentro, lo tierno y lo amargo, es arrastrado y acercado por la música a nuestra orilla, a la piel. Nos pone frente a ello y, como si de una pendiente se tratase, caemos empujados por ella en nosotros mismos. Después, acaba su sonar, pero permanece con nosotros la secuela, la melancolía. Y, aunque su melodía nos asiste, sobre todo, en las luchas con el afuera, no debe confundirse su escuchar con la huida. <strong>La música es un modo de atrincheramiento, no de retirada.</strong></p>



<p>Al escucharla, hace nacer en nosotros unas aberturas propias, un camino que es suyo y certero. <strong>En lo que emana a causa de ella no hay mentira</strong>. Uno se duele, se irrita, se cuestiona, se alegra o se agita. No se la puede engañar ni esquivar, recorre un camino que siendo nuestro es suyo también y la emoción que nos nace de ella no podría darse de otra forma que no fuera en su escuchar.</p>



<p>Razón de esta certeza es la involuntariedad en lo que nos hace sentir. La música <strong>evoca agitaciones sin que nosotros se lo consintamos</strong>, este <em>sin querer </em>es a veces dulce, otras, muy doliente. Lo que se piensa y se siente mientras la música nos está ocurriendo es completamente cierto: en quién piensas con cierta melodía, qué recuerdo traen a flote esas notas, qué camino recorrías cuando escuchabas aquel grupo, qué rostro se desentierra al escuchar ese viejo álbum, qué momento se desempolva en ti con esa estrofa.</p>



<p>Las armonías descienden de algún lugar y habitan en nuestro mundo terreno. Pero únicamente conmueven aquellos corazones que tienen pasiones vivas. Emocionan el espíritu de aquellos cuyo corazón tienen razones para latir. Por ello, debemos alarmarnos y no depositar nuestra confianza en el hombre que no se regocija con las armonías musicales, pues su fondo sufre una gran carencia. Nos lo advertía ya Shakespeare:</p>



<p><em>El hombre que no tiene música en sí mismo, ni se conmueve con la concordia de dulces sonidos, es apto para traiciones, estratagemas y rapiñas; los movimientos de su espíritu son sombríos como la noche, y sus afectos son tan oscuros como el Erebo: no se puede confiar en tal hombre.</em></p>



<p>Tanto el poeta inglés como el filósofo renacentista parecían coincidir en lo esencial. Ambos entendieron que la música tiene <strong>un poder singular sobre el ánimo del hombre</strong> y, en ella, parece residir algo que no pertenece enteramente a este mundo.</p>



<p>Ficino, será que sí, que tenías razón: la música tiene algo de celeste y el punto álgido al que llegamos con ella no es alcanzable de otra forma que no sea en su escuchar.</p>
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		<title>La diáspora del lamento</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sara Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 08 Dec 2024 15:57:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ocurre a menudo: uno se despierta a su vida, se dispone a seguir con ella desde donde la dejó ayer y en el camino se tropieza, de vez en cuando, con una tristeza. A veces parece como si ella supiera de antemano por dónde íbamos a pasar y se encontrara esperando, pacientemente, el momento exacto [&#8230;]</p>
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<p>Ocurre a menudo: uno se despierta a su vida, se dispone a seguir con ella desde donde la dejó ayer y en el camino se tropieza, de vez en cuando, con una tristeza. A veces parece como si ella supiera de antemano por dónde íbamos a pasar y se encontrara esperando, pacientemente, el momento exacto para aparecérsenos.</p>



<p>No les cuento nada sorprendente, no es novedad alguna que en nuestro recorrido vital nos dolemos, que no hay forma posible de salir ileso de la vida, que no hay biografía que no cargue alguna pena. Sin embargo, al mirar de cerca este hecho, creo haber descubierto algo importante que está siendo ignorado: <strong>la diáspora, la comunidad que nace por compartir el lamento</strong>.</p>



<p>Toda vida carga dolencias, pesares con distinta causa y efecto, tantos y tan dispares como las carnes que los guardan. Son los cuerpos los que los llevan internos, mas son ellos los que están apresados: <strong>los lamentos nos viven dentro sin habernos preguntado.</strong> Lamentar es, desde cada individualidad, estar en común con el otro, que también vive con una pena dentro. Cada vida es una, pero en la dolencia se hace colectiva, se <em>toca </em>aquello que vive en el otro también. Las penas son un lazo que, en nuestra dispersión, nos unen, son copulativas. <strong>Esto es la diáspora del lamento: compartir la existencia de alguna pena</strong>.</p>



<p>Si realizáramos una profunda labor arqueológica en los fondos de cada individuo, descubriríamos que ninguno de ellos se encuentra vacío de pesar. Los sollozos son distintos, pues lloran lo que ocurre en cada biografía concreta, pero el lugar en el que habitan es el mismo, solo cambia la carne que los guarda. Debajo de cada piel hay, pues, siempre algún lamento. Se encuentran en la parte más baja del pecho, la más honda, es la zona más irritable de carne viva que guardamos, es el lugar donde uno siente que&nbsp;<em>vuelca</em>. Y así es, por su hondura, este lugar en el que guardamos el pesar es vertiginoso y no existe cuerpo en el que no esté presente.&nbsp;</p>



<p>Aunque el lamento se halla en nuestra zona más recóndita, siempre encuentra un lugar para salir y pronunciarse -porque lo necesita-. El lamento asciende por las porosidades que va encontrado en su camino hacia la superficie. A veces es escurridizo y no se deja ver, otras, sin embargo, se anuncia claramente. Se lee en los rostros, en los ojos, en los cuerpos y en las palabras. Se advierten caras apenadas, miradas vacías, cuerpos afligidos, voces dolidas. Aun allí donde parece escondérsenos, está golpeando por debajo, siempre existe en el subsuelo, aunque en ese mismo instante no esté causando ningún incendio. Cada biografía con la que nos cruzamos, retiene siempre en sus adentros algún lamento que la está agitando.</p>



<p>Si el lamento nos es común, si no existe cuerpo en el que no resida, surge la siguiente cuestión: <strong>¿es sensato intentar escapar de él si siempre está por venir? </strong>¿Intentar ignorarlo? Hay quien podría pensar que negarse a aceptar el advenimiento del dolor es el mejor camino, no quererse nunca dolido. <a href="https://elrincondeaquiles.com/efecto-rebote-estoicismo/">Camino extremadamente peligroso es este</a>: aquel que cree que las dolencias deben ser sentenciadas al silencio está acallando también sus más íntimos espacios, partes de su propiedad. Este escenario de negación es contrario a lo que nuestra arquitectura interna demanda, nos intenta arrancar sentires a los que les corresponde vivirnos dentro. Aquel que aspira a no albergar ruinas, solo puede guardar desiertos carentes de historia. Aquel que quiere arrancarse el lamento, se vacía también él. No se le puede negar a la pena un espacio que es suyo. </p>



<p>Al lamento, por tanto, hay que esperarlo -porque siempre llega -, arroparlo y saberse con él para saber qué hacer con él. No hay éxodo definitivo. En las distintas vidas, escribiéndose cada una a sí mismas, reposa una comunidad: la del lamento que no se va del todo jamás. <strong>En este <em>no poder evitarlo </em>somos todos uno, análogos en la pena, más comunes</strong>.</p>



<p>Podría parecernos que aceptar el lamento es aceptarse vencido, sin embargo, encontramos dos posiciones ante la pena inevitable entre las que hemos de elegir: <strong>la absurdez de construir un relato vital en el que el lamento siempre nos alcanza o la lucidez de proporcionar asedio a una existencia lamentada</strong>. </p>
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		<title>El pesar de la palabra dicha</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sara Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 01 Sep 2024 16:58:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[reflexión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La palabra, al ser dicha, cae. Esto es porque tiene peso. Y pesan aquellas cosas que tienen cuerpo. La palabra tiene uno, concreto, determinado.&#160;Sale de una boca pronunciante, boca que es de una carne, carne que es de un alguien, alguien que es&#160;el otro, otro que es&#160;nuestro&#160;otro. El cuerpo de la palabra dicha tiene un [&#8230;]</p>
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<p>La palabra, al ser dicha, cae. Esto es porque tiene peso. Y pesan aquellas cosas que tienen cuerpo. La palabra tiene uno, concreto, determinado.&nbsp;Sale de una boca pronunciante, boca que es de una carne, carne que es de un alguien, alguien que es&nbsp;<em>el otro</em>, otro que es&nbsp;<em>nuestro</em>&nbsp;otro. El cuerpo de la palabra dicha tiene un remitente y un remitido, nos es destinada. La palabra tiene, por tanto, además del cuerpo, dirección y contexto, no es azarosa, es nacida&nbsp;<em>desde</em>&nbsp;y se dirige&nbsp;<em>hacia</em>.</p>



<p>Hay palabras sobre las que tenemos cierto poder de decisión sobre cuándo queremos que nos sean dirigidas. Ocurre, por ejemplo, con la música o la lectura. Uno escoge el momento y el lugar, la canción y la obra. Las selecciona y coloca en un contexto. No nos son lanzadas, más bien nos las vertimos nosotros mismos. Uno abre una página o acude a un concierto con una actitud de espera. En esa espera cabe la sorpresa, por supuesto, pero se cuenta con ella, se está abierto a su secuela. <strong>Esto cambia cuando entra en juego&nbsp;<em>el otro</em>&nbsp;y su entramado vital, cuyo discurso no podemos del todo prever y nos es ineludible, nos entrecruzamos con él necesariamente.</strong></p>



<p>La palabra del otro que va a nuestro encuentro, al ser pronunciada y habernos llegado, tiene la posibilidad de la fundición. Aquello que es dicho puede quedarse en quien lo recibe y crear un sitio suyo. Necesita para ello un cierto filo, una parte de cuerpo cortante que pueda cavar en el nuestro, crear una zanja. En este lugar se fija y nos trae dolencias o delicias. Nos produce sumo placer o sentimos como una punzada su sonar. De aquellas que causan aflicción más exacto es decir que, en lugar de peso, tienen&nbsp;<em>pesar</em>, porque están llenas por la pena.</p>



<p>El cuerpo de estas palabras que se nos instalan está vivo. <strong>Aun habiendo sido ya dichas, nos siguen hablando</strong>. Esta viveza suya no puede ser calculada, <a href="https://elrincondeaquiles.com/ultimas-veces-no-sabidas/">no sabemos cuándo dejarán de acompañarnos</a>, ni tampoco si serán mano amiga o perjuicio. Tienen la condición de la adherencia en la carne sobre la que caen, y quiere uno sentirlas derramadas en sí indefinidamente si son gracia o quitárselas de encima cuando son dolencia, devolverlas a donde fueron dichas. Un&nbsp;<em>adiós</em>&nbsp;que se repite, un&nbsp;<em>te quiero</em>&nbsp;que se niega a irse, un halago que sigue acompañando, un verbo que sigue manifestándose con agrado…</p>



<p>Las palabras que se quedan o son punzantes o son salvíficas. Llegan, se derraman, afligen o deleitan, permanecen o se esfuman. Por tal razón, porque el arraigo que va a causar en quien la recibe no es certero, al decirlas, <strong>hay que retenerlas un momento, dudarlas un segundo antes de darles su vuelo.</strong></p>
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		<title>Las últimas veces no sabidas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sara Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Jul 2024 08:52:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Está llena la vida de&#160;veces, de enlaces, una sucesión de días, cada uno con su drama e historia, que van desembocando uno tras otro en la noche, entregándose el relevo en el amanecer. Algunas de estas veces de las que se nos llena la vida son, inevitablemente, últimas. En ocasiones se sabe de su llegada [&#8230;]</p>
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<p>Está llena la vida de&nbsp;<em>veces</em>, de enlaces, una sucesión de días, cada uno con su drama e historia, que van desembocando uno tras otro en la noche, entregándose el relevo en el amanecer.</p>



<p>Algunas de estas veces de las que se nos llena la vida son, inevitablemente, últimas. En ocasiones se sabe de su llegada y, aunque con disgusto por no querer verlas marchar, se tiene oportunidad de despedirlas. Otras veces se espera con ansia su término, se las quiere ver acabadas por causarnos hastío y se alegra uno cuando no se carga más su tiempo con ellas. Y, entre todas estas últimas veces que componen el entramado vital, existe una especie que supone una real y constante amenaza a nuestros días: la no sabida y aún esperada.</p>



<p><strong>Las últimas veces no sabidas son aquellas que han partido en silencio, de puntillas y sin despedirse</strong>. No se cae en la cuenta de su falta porque no se las ha visto marchar, por tanto, se las sigue esperando, se las&nbsp;<em>da por hechas</em>, se diluyen en lo cotidiano. Solo el tiempo, con su irremediable paso, nos deja pistas de esta ausencia, aunque casi nunca tomamos algo de él para preguntarnos sobre las veces que llenan nuestras vidas.</p>



<p>Las primeras veces siempre son siempre conocidas cuando llegan, se nos presentan. Pueden sorprendernos o podríamos estar ya esperándolas, pero las últimas y no sabidas son una especie de robo o de rapto. No nos preguntan, no se anuncian, solo nos quitan.&nbsp;&nbsp;Cuando sabemos de ellas que fueron las últimas, sentimos que de la vida se ha descolgado algo. Y así ha sido, en su ida, han arrastrado la parte de nosotros que aún las esperaba. Son un derrame irremediable, una fuga: la última vez que visitaste aquel lugar, cruzaste esa mirada, tocaste aquella piel, diste ese beso, hiciste aquello que amabas…</p>



<p><strong>Se pasa de pensar en <em>aquella vez</em> a <em>aquella última vez</em>, y este detalle añadido es de extrema importancia, porque la<em> </em>vez queda flanqueada</strong>. Otras están por venir, o por repetirse, pero <em>aquella última vez</em> está exiliada, no nos va a ser devuelta. Solo puede vérsela en la distancia, cada vez más lejana. Con esto se nos instala una contradicción: por un lado, el saber de la inexorable existencia de últimas veces y, por otro, la querencia, deseo y esperanza de su vuelta. Queremos volver para despedir lo que escapó, o para impedir su huida y, aun sabiendo que no es posible, no podemos evitar pretenderlo. Estas veces siguen <em>latientes</em> (procurándonos latidos) aunque ya hayan marchado.</p>



<p>Las últimas veces que queremos que nos sean devueltas –habría que preguntarse si ciertamente llegaron a ser nuestras– son aquellas que nos llenaron el ánimo. Préstese atención aquí al uso de la palabra&nbsp;<em>ánimo</em>, que proviene del latín y significa&nbsp;<em>soplo</em>, y guarda relación con el&nbsp;<em>ánima</em>, que significa&nbsp;<em>alma</em>. Puede entenderse como una especie de principio vital, un&nbsp;<em><strong>soplo para el alma</strong></em>. Anhelamos que nuestro ánimo vuelva a inundarse por esas veces, seguimos latiendo por ello. Pero vivir es un exilio constante, ir dejando para ir llegando, un empuje al que no podemos renunciar. Se nos va quedando atrás constantemente la vida sin remedio.</p>



<p>Escribe Salinas con total exactitud:</p>



<p><em>en el beso que se da</em><br><em>se estremece de impaciencia</em><br><em>el beso que se prepara</em></p>



<p>Y a mí se me murió un beso en la espera, por no saber que el último ya había sido dado.</p>
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		<title>Estoicismo en tiempos de pandemia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Aguayo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Aug 2023 00:46:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[estoicismo]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En este artículo veremos cómo utilizar el estoicismo en tiempos de pandemia. Para ello, nos valdremos de cuatro herramientas que nos permitirán tomar el control de nuestras emociones ante toda complicación que nos pueda plantear una pandemia mundial. El problema Durante prácticamente todo el año 2020 y a raíz de la pandemia del coronavirus, hemos [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://elrincondeaquiles.com/estoicismo-covid-19/">Estoicismo en tiempos de pandemia</a> se publicó primero en <a href="https://elrincondeaquiles.com">El Rincón de Aquiles</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>En este artículo veremos cómo utilizar el <a href="https://elrincondeaquiles.com/estoicismo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">estoicismo</a> en tiempos de pandemia.</strong></p>



<p>Para ello, nos valdremos de cuatro herramientas que nos permitirán tomar el control de nuestras emociones ante toda complicación que nos pueda plantear una pandemia mundial.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El problema</strong></h2>



<p>Durante prácticamente todo el año 2020 y a raíz de la pandemia del coronavirus, hemos escuchado referencias a la mala suerte ligada concretamente a este año solar, y el deseo de que finalizara cuanto antes.</p>



<p>Esto no hace más que poner de manifiesto el desazón que experimenta la sociedad ante los reveses externos que nos ha puesto la pandemia por delante. Pero este tipo de sinsabores, como prácticamente cualquier cosa en esta vida, contienen un fondo filosófico que merece la pena explorar y entender.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" src="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/image-37-1-1024x658.png" alt="" class="wp-image-28398"/><figcaption class="wp-element-caption">La población mundial está viviendo una pandemia y se enfrenta a problemas que ninguno de nosotros había experimentado anteriormente.</figcaption></figure>



<p>Este comportamiento de huida del presente y búsqueda de un futuro más sencillo puede verse reflejado en afirmaciones como estas, cuyo contenido sabemos de antemano que no podemos cambiar. Pero también puede ocurrir que, nutriéndonos del mismo sustrato metodológico, pasemos a rehuir el presente que sí depende de nosotros, modificando así nuestra forma de actuar.</p>



<p>En este artículo vamos a abordar la segunda vía —como harían los estoicos, la que depende del individuo—, en la que trataremos una conducta social muy íntimamente relacionada con el motivo de la pandemia y el cómo afrontamos la corriente de infortunios que ésta nos ha traído, para después plantear cuatro herramientas estoicas que la combatan.</p>



<p>De este modo, nos valdremos de un marco histórico y, como siempre en este <a href="http://elrincondeaquiles.com" target="_blank" rel="noreferrer noopener">proyecto</a>, del prisma de las filosofías clásicas, para ver si alguien ya pensó de este modo, con qué fin lo hizo y qué rédito sacó de todo ello.</p>



<p>Empezamos.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Las filosofías clásicas ante los grandes problemas</strong></h2>



<p>Hace más de dos milenios, <a href="https://elrincondeaquiles.com/epicureismo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">epicureístas y estoicos</a> enfocaban la vida desde perspectivas opuestas: los primeros preferían vivir una vida sosegada y sin complicaciones, rehuyendo del núcleo de la problemática; los segundos tomaban la vía directa y, por ello, la más escarpada.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/IMG_3284-1024x576-1.jpg" alt="" class="wp-image-28400" srcset="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/IMG_3284-1024x576-1.jpg 1024w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/IMG_3284-1024x576-1-300x169.jpg 300w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/IMG_3284-1024x576-1-768x432.jpg 768w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/IMG_3284-1024x576-1-600x338.jpg 600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Llegar a la raíz de un pensamiento es necesario para entender su corriente en la actualidad .</figcaption></figure>



<p>Nuestro cometido aquí no es ni el de juzgar ni el de contraponer moralmente ambas —allá cada cuál con su forma de entender la vida— pero sí que debemos entender que afrontando un problema obtenemos una experiencia del mismo y, con esto, un desarrollo personal.</p>



<p>Esto no es más que, si tomas las riendas de una situación podrás aprender de ella, mientras que si adoptas una actitud pasiva, el aprendizaje se complica.</p>



<p>Pues bien, todo esto que ya tomaban en consideración nuestros amigos los griegos hace algún tiempo, y según lo cual hacía que formaran parte de una escuela o de otra, volvemos a verlo repetido hoy día.</p>



<p>Con este artículo vamos a tratar de poner la lupa en el lugar correcto de nuestros libros de filosofía para aprender así a afrontar una pandemia mejor de lo que lo haría el mismísimo Sócrates.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>La filosofía nos enseña a actuar, no a hablar. Exige de cada persona que viva según sus estándares y que su vida esté en armonía con sus palabras.&nbsp;</strong></p>
<cite>Séneca.</cite></blockquote>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Todo el mundo es epicureista</strong></h2>



<p><strong>Un comportamiento común a todo mortal, de forma más o menos habitual, es tener momentos en los que se busque rehuir los problemas y tomarse un descanso para uno mismo. Habrá quien más y quien menos, pero todos hemos sido un poquito epicureístas en algún momento.</strong></p>



<p>Por otro lado —y por compensar el clickbait de este capítulo—, así como tomar un plato de verduras no te hace vegetariano, tomarte la licencia de evadirte durante un tiempo no te hace seguidor de esta doctrina. Al final, la vida se rige más por la norma que por la excepción.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" width="466" height="466" src="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/A0F95013-885B-4D7F-B917-54E16B8AE308.png" alt="" class="wp-image-28401" srcset="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/A0F95013-885B-4D7F-B917-54E16B8AE308.png 466w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/A0F95013-885B-4D7F-B917-54E16B8AE308-300x300.png 300w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/A0F95013-885B-4D7F-B917-54E16B8AE308-150x150.png 150w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/A0F95013-885B-4D7F-B917-54E16B8AE308-100x100.png 100w" sizes="(max-width: 466px) 100vw, 466px" /><figcaption class="wp-element-caption">En el símbolo del Ying y el Yang se ven representadas la convivencia de la norma con la excepción.</figcaption></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Resultan ansiosas y desdichadas la obstinación y la volubilidad. Ambos extremos son enemigos de la tranquilidad. Uno por no permitir cambiar nada y el otro por no resistir nada.&nbsp;</strong></p>
<cite>Séneca.</cite></blockquote>



<p>Ahora bien, si cogemos como referencia un periodo como el del año 2020 en el que parece que la vida no ha dejado de plantearnos situaciones adversas, es de nuevo normal que muchos se refugien en sí mismos con mayor asiduidad y hasta rechacen la realidad en sí misma, por miedo a afrontar tanto problema junto.</p>



<p>Incluso gente que habitualmente no ejercía estos comportamientos, empieza a tomarlos como propios. Lo que en la Antigua Grecia supondría nada menos que la decisión de cambiar de escuela, ahora una pandemia nos lo provoca de forma casi involuntaria.</p>



<p>Es precisamente de esta involuntariedad de donde surge el problema. Donde antes cualquier suscriptor de este diario hubiera respondido de forma estoica, ahora con la acumulación de indiferentes no preferidos, procrastina o rehúye la situación.&nbsp;</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Cuando el </strong><a href="https://diarioestoico.com/estoicismo-y-la-gestion-del-placer/"><strong>placer</strong></a><strong> corrompe la mente y el cuerpo, nada es ya tolerable. No porque el sufrimiento sea fuerte, sino porque la persona es débil.</strong></p>
<cite>Séneca.</cite></blockquote>



<p>Perder el control en una situación así es muy fácil y debemos aprender a detectarlo y saber qué tomar como guía para corregirlo.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El estoicismo como arma</strong></h2>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Detección</strong></h3>



<p>Lo primero que debemos hacer con una situación así es detectarla lo antes posible. Para ello debemos analizar nuestras rutinas actuales y ver si, tras ciertos cambios que se han producido fuera de nuestro control, estas se han visto alteradas.</p>



<p>Un ejemplo clásico es el dejar de hacer deporte porque estén los gimnasios cerrados, pero en realidad todas ellas siguen un mismo patrón:</p>



<p><strong>ANTES:</strong></p>



<p><strong>Voluntad de hacer algo —&gt; Proactividad y acción para cumplirlo.</strong></p>



<p><strong>AHORA:</strong></p>



<p><strong>Voluntad de hacer algo —&gt; Reacción ante un factor externo que antes no existía —&gt; Rechazo o procrastinación de la actividad.</strong></p>



<p>Cuando esto ocurre, sabemos que ha llegado el momento de actuar.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Acción</strong></h3>



<p>Y entonces, ¿Cómo actúa un estoico ante estas situaciones?&nbsp;</p>



<p>Desarrollaremos cuatro herramientas estoicas que nos serán gran utilidad ante este tipo de situaciones.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>No pospongamos nada, combatamos la vida a diario.</strong></p>
<cite>Séneca.</cite></blockquote>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Las herramientas</strong></h2>



<p>Cuatro herramientas nos pueden ayudar a sobrevivir a esta crisis sanitaria y existencial que la mayoría de nosotros estamos sufriendo:</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Actúa a pesar de la emoción</strong></h3>



<p>Sentirnos motivados para hacer algo es un gran activo para su posterior realización. Evidentemente a nadie le gusta llevar a cabo una tarea que no tiene ganas de hacer. Pero, volvamos a la premisa inicial, no estamos hablando de hacer cosas en contra de nuestra voluntad, sino de hacer aquello que realmente queremos, venciendo a nuestra propia mente que nos boicotea.</p>



<p>Es por ello que, llegados al caso, las emociones nos son irrelevantes: si no tenemos ganas, tendremos que hacerlo sin ganas. Actúa a pesar de la emoción.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>¿Es tu propósito en la vida estar cómodo y no esforzarte por nada? ¿Naciste para hacer solo las cosas fáciles?&nbsp;</strong></p>
<cite>Marco Aurelio.</cite></blockquote>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="614" src="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/Captura-de-pantalla-2020-12-15-a-las-0.58.33-1320x792-1-1024x614.png" alt="" class="wp-image-28402" srcset="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/Captura-de-pantalla-2020-12-15-a-las-0.58.33-1320x792-1-1024x614.png 1024w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/Captura-de-pantalla-2020-12-15-a-las-0.58.33-1320x792-1-300x180.png 300w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/Captura-de-pantalla-2020-12-15-a-las-0.58.33-1320x792-1-768x461.png 768w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/Captura-de-pantalla-2020-12-15-a-las-0.58.33-1320x792-1-600x360.png 600w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/Captura-de-pantalla-2020-12-15-a-las-0.58.33-1320x792-1.png 1320w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Si no tienes ganas de entrenar, entrena sin ganas</figcaption></figure>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Entiende el contexto</strong></h3>



<p>Si contrastamos los comportamientos de poblaciones de países pobres y de países ricos, o de otra época y de la nuestra; vemos cómo conforme las posibilidades de supervivencia se incrementan, lo hace también la capacidad de la gente para quejarse y para encontrar problemas que en otro entorno serían inimaginables.&nbsp;</p>



<p>Y es que todo depende del contexto: donde unos ven limitaciones por no disponer de la totalidad de medios a la que estaban acostumbrados, otros verían un sinfín de posibilidades para llevar a cabo su tarea.&nbsp;</p>



<p>El acceso a información ilimitada a través de internet, la seguridad de disponer de alimento a diario o la atención hospitalaria no siempre han sido cosas que nos vinieran dadas, y siguen sin serlo en muchos lugares del mundo.</p>



<p>Por tanto, entender el contexto no es más que un bofetón de “Amor Fati” en el que nos vuelve la cara y nos lleva a mirar con perspectiva al mundo en el que vivimos. Las excusas en cosas que realmente deseamos hacer pero que requieren de esfuerzo supondrían una tomadura de pelo al 99% de personas restante en la historia de la humanidad. Si te ocurre algo así, trata de ponerte en la piel de quien no lo tiene o no lo tuvo tan fácil. Entiende el contexto.&nbsp;</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>No imagines tener las cosas de las que careces. Elige las mejores cosas que tienes y piensa cuánto las extrañarías si no las tuvieras.&nbsp;</strong></p>
<cite>Marco Aurelio.</cite></blockquote>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Sé justo contigo mismo</strong></h3>



<p>Los comienzos pueden ser difíciles, sobre todo si nos hallamos en una tónica en la que el reposo es el estado dominante. Empieza con una dosis de esfuerzo que consideres tolerable y no coloques la referencia en lo que podías hacer antes: recuerda que hasta que no diste el primer paso, no hacías nada y que uno es mejor que cero.</p>



<p>Una vez que hayas empezado, descansa cuando lo estimes oportuno y, sobre todo, no seas más duro de lo que lo que lo serías con tu hermano pequeño o tu hijo en una situación similar. Sé justo contigo mismo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Trátate a ti mismo como alguien de quien eres responsable de ayudar.&nbsp;</strong></p>
<cite>Jordan B. Peterson.</cite></blockquote>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Contempla al sabio</strong></h3>



<p>Por último, usaremos lo que Marcos Vázquez en su libro <a href="https://amzn.to/3sexqBG">Invicto</a> denomina “Contemplación del sabio”: una herramienta que cobrará mayor relevancia cuanto más ducho sea el lector en materia de estoicismo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Cuando te enfrentes a cualquier situación, pregúntate qué hubieran hecho Sócrates o Zenón, y sabrás cómo actuar.&nbsp;</strong></p>
<cite>Epicteto.</cite></blockquote>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="626" height="417" src="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/IMG_3295.jpg" alt="" class="wp-image-28403" srcset="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/IMG_3295.jpg 626w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/IMG_3295-300x200.jpg 300w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/IMG_3295-600x400.jpg 600w" sizes="(max-width: 626px) 100vw, 626px" /><figcaption class="wp-element-caption">Contempla al sabio.</figcaption></figure>



<p>Si aún no lo eres, lee a los estoicos y familiarízate con ellos, trata de entender su forma de pensar y de actuar en situaciones adversas, y trata de imitarlas. Conocer bien a tu mentor te hará seguir su sendero sin haber tenido ni tan siquiera que preguntarle. Contempla al sabio.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes.</strong></p>
<cite>Isaac Newton.</cite></blockquote>
<p>La entrada <a href="https://elrincondeaquiles.com/estoicismo-covid-19/">Estoicismo en tiempos de pandemia</a> se publicó primero en <a href="https://elrincondeaquiles.com">El Rincón de Aquiles</a>.</p>
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		<title>Estoicismo y la gestión del placer</title>
		<link>https://elrincondeaquiles.com/estoicismo-gestion-placer/</link>
					<comments>https://elrincondeaquiles.com/estoicismo-gestion-placer/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Javier Aguayo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Aug 2023 00:45:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[estoicismo]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Cómo se gestiona el placer desde una perspectiva estoica? ¿Es algo a buscar o a evitar? Olvidemos las dicotomías preestablecidas y entremos a valorar el fondo de la cuestión. Creencias populares En ocasiones, cuando hablamos sobre estoicismo, lo primero que viene a la cabeza de muchas personas es una filosofía que rompe con la idea [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://elrincondeaquiles.com/estoicismo-gestion-placer/">Estoicismo y la gestión del placer</a> se publicó primero en <a href="https://elrincondeaquiles.com">El Rincón de Aquiles</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>¿Cómo se gestiona el placer desde una perspectiva estoica? ¿Es algo a buscar o a evitar? Olvidemos las dicotomías preestablecidas y entremos a valorar el fondo de la cuestión.</strong></p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Creencias populares</strong></h2>



<p>En ocasiones, cuando hablamos sobre <a href="https://elrincondeaquiles.com/estoicismo/">estoicismo</a>, lo primero que viene a la cabeza de muchas personas es una filosofía que rompe con la idea de disfrutar de los placeres que pueda brindarnos la vida e incluso que los rehúye.</p>



<p>Esto, probablemente, sea debido al reduccionismo que suele hacerse de cualquier corriente y que, ya en otras ocasiones, ha llevado a considerar el estoicismo como una filosofía fría, que busca evitar la expresión de emociones. Algo que no es más que un error de interpretación.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Los placeres cuando superan cierto umbral se convierten en castigos.</strong></p>
<cite>Marco Aurelio.</cite></blockquote>



<p>El caso de la gestión de los placeres es algo más complejo, pues el reduccionismo lógico que se produce al afirmar que el estoicismo busca eludir los placeres nace de una falacia argumental. Y es precisamente por esto que debemos romper con los errores de razonamiento y entender cuál ha sido la concepción del placer para los estoicos a lo largo de la historia y por qué la respuesta no se halla en si es algo que se deba buscar o evitar.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El placer de la filosofía</strong></h2>



<p>La búsqueda del placer es algo inherente al ser humano: nuestro propio instinto de supervivencia entiende que lo que nos hace sentir bien a corto plazo, nos está aportando algo satisfactorio para nuestra pervivencia en la Tierra. Podemos encontrar ejemplos de ello en la preferencia ante los alimentos dulces —altamente calóricos y azucarados— frente a los amargos —sabor que puede indicar un mal estado de la comida—, o en el placer en la práctica sexual como recompensa a la reproducción y, con ello, la pervivencia de la especie.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" src="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/placer-sexual.jpg" alt="" class="wp-image-28407"/><figcaption class="wp-element-caption">La práctica sexual es uno de los placeres asociados a nuestro instinto de supervivencia.</figcaption></figure>



<p>Es por ello que, de un modo intuitivo, el ser humano ha buscado el placer como objetivo primordial de sus acciones: aquello que nos aportaba placer era beneficioso y lo mismo sucedía a la inversa, por lo que el círculo virtuoso implantado en nuestra forma de actuar durante un periodo tan vasto de la historia ha perdurado hasta nuestros tiempos.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>La naturaleza ha unido el placer a lo necesario, no para quedarnos simplemente con el placer, sino para que esas cosas que necesitamos nos resulten atractivas.</strong></p>
<cite>Séneca</cite></blockquote>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>El apego al placer</strong></h3>



<p>Llegados a este punto, debemos considerar un motivo de peso para que esta tendencia, a la postre tan beneficiosa para la humanidad, hubiera de romperse. Tal suceso lo encontramos hace 10.000 años con el paso del paleolítico al neolítico, que implica la evolución de nómadas a sedentarios, la creación de granjas y, de este modo, a que el trabajo rutinario sustituya al instinto de supervivencia para nuestra prosperidad.</p>



<p>Mientras que unos años atrás, encontrarnos con un panal de miel podría salvarnos la vida, y esto lo corroborábamos con el dulce sabor que obteníamos tras su ingesta; ahora, si somos capaces de trabajar la apicultura por nosotros mismos y en cualquier época del año, comer miel a diario nos hará más mal que bien, debido a los picos de insulina que nos producirá.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/miel-asociada-al-placer-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-28408" srcset="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/miel-asociada-al-placer-1024x682.jpg 1024w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/miel-asociada-al-placer-300x200.jpg 300w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/miel-asociada-al-placer-768x512.jpg 768w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/miel-asociada-al-placer-600x400.jpg 600w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/miel-asociada-al-placer.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Evidentemente, todos estos sucesos nos llevan a reconsiderar qué es el placer para el género humano y por qué sentimos tanto apego hacia él, y las reflexiones al respecto de las primeras escuelas del pensamiento griego no tardaron en llegar.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Hedonismo y placer</strong></h3>



<p>La primera escuela filosófica en tomar posición al respecto fue la hedonista. Con la creación del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Escuela_cirenaica">hedonismo cirenaico</a>, Aristipo de Cirene (435-350 a.C.) da comienzo a una escuela del pensamiento basada exclusivamente en el placer instantáneo, tanto, que incluso es antepuesto a posibles placeres mayores en el futuro.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="752" height="1024" src="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/epicureo-2-752x1024-2.jpg" alt="" class="wp-image-28410" srcset="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/epicureo-2-752x1024-2.jpg 752w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/epicureo-2-752x1024-2-220x300.jpg 220w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/epicureo-2-752x1024-2-600x817.jpg 600w" sizes="(max-width: 752px) 100vw, 752px" /><figcaption class="wp-element-caption">Busto de Epicuro, padre del epicureísmo</figcaption></figure>



<p>Unos años más tarde, Epicuro de Samos (341-270 a.C.) pone la primera piedra del denominado <a href="https://elrincondeaquiles.com/epicureismo/">epicureísmo</a>, doctrina hedonista que se diferencia de la cirenaica en que en lugar de buscar el placer de forma directa, lo hace tratando de evitar el sufrimiento. De esta forma, busca el placer pero no por ello anteponiendo la recompensa inmediata a una que se pudiera obtener en el largo plazo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Sigue la vida mejor, no la más agradable, de modo que el placer no sea el guía, sino el compañero de la voluntad recta y buena, pues es la razón quien tiene que guiarnos.</strong></p>
<cite>Séneca.</cite></blockquote>



<p>Sea como fuere, lo que ambas corrientes hedonistas tienen en común es la persecución del placer como objetivo prioritario.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>El contrapunto del estoicismo</strong></h3>



<p>Tras la lectura de las líneas anteriores referentes al hedonismo, y en vista de que existe una corriente que choca con esta en su forma de comprender la gestión del placer, cabe pensar que si la primera tiene como objetivo perseguir el disfrute de los placeres, la segunda tendrá como tal, el rechazo de los mismos.</p>



<p>Pero seguir este razonamiento, que pudiera parecer coherente, nos haría caer en una falacia de falsa dicotomía, ya que el hecho de que la persecución de los placeres no sea su objetivo principal, no nos lleva a tener que rechazarlos de facto, sino que cabe la posibilidad de que ocupen una postura alternativa, mediante otro tipo de planteamiento, como es el caso.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/grises-1024x682.jpg" alt="" class="wp-image-28411" srcset="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/grises-1024x682.jpg 1024w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/grises-300x200.jpg 300w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/grises-768x512.jpg 768w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/grises-600x400.jpg 600w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/grises.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Entre el blanco y el negro se encuentra una amplia gama de grises.</figcaption></figure>



<p>No es lo mismo que ante un mismo enfoque haya dos posturas opuestas, a que tengan formas diferentes de enfocarlo.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Quienes se dejan atrapar por el placer, y no pueden vivir sin él, son los más desdichados, al permitir que algo superfluo se convierta en necesario.</strong></p>
<cite>Séneca.</cite></blockquote>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Despejando dudas</strong></h2>



<p>Una vez entendemos que <a href="https://elrincondeaquiles.com/epicureismo/">hedonismo y estoicismo</a> no chocan de base sino que son sus planteamientos los que lo hacen entre sí, pasemos a ver qué visión tienen los segundos al respecto de la toma de placeres.</p>



<p>Se puede decir que la <a href="https://elrincondeaquiles.com/estoicismo/">filosofía estoica</a> busca la felicidad y la sabiduría prescindiendo de los bienes materiales; pero, más concretamente, en lo relativo al caso que nos ocupa, pretende alcanzar la virtud sin tener que ser esclavo de agentes externos los cuales no son controlables, esto es, de los indiferentes.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Cuando no sabes hacia donde navegas, ningún viento es favorable.</strong></p>
<cite>Séneca.</cite></blockquote>



<p>Es evidente que, si en la búsqueda de la eudaimonia (felicidad griega, vinculada a la mejora personal) un estoico encuentra un placer, que no es más que un indiferente preferido —más allá del que se deriva de disfrutar de la propia acción, un placer que en cualquier otro momento no hubiera perseguido como objetivo—, este lo va a abrazar y va a disfrutar del mismo.</p>



<p>Pero la diferencia fundamental se basa en la dependencia: un estoico no busca el placer, porque no depende del mismo; y no lo rechaza, porque no depende de una filosofía prohibitiva. En su lugar, toma el camino que haya elegido como persona, aquel que le forme y le sea congruente con sus objetivos vitales, y abraza el placer que él decida, con la libertad de quien tripula su propio barco.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="681" src="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/timon-del-barco-1024x681.jpg" alt="" class="wp-image-28412" srcset="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/timon-del-barco-1024x681.jpg 1024w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/timon-del-barco-300x199.jpg 300w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/timon-del-barco-768x511.jpg 768w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/timon-del-barco-600x399.jpg 600w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/timon-del-barco.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Tener la libertad de tripular tu propio barco.</figcaption></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Conclusiones</strong></h2>



<p>Evolutivamente estamos programados para sentir preferencia por los placeres, pero esto no hace que sean necesariamente positivos para nosotros.</p>



<p>Comprender la historia y el punto en el que nos encontramos, nos hace tener las armas para plantearnos enfrentar estas tentaciones desde una perspectiva estoica y poder decidir si verdaderamente queremos tomarlas o no.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Si logras algo bueno con esfuerzo, el esfuerzo pasa rápido pero lo bueno permanece. Si haces algo malo por placer, el placer pasa rápido pero lo malo permanece.</strong></p>
<cite>Musonio Rufo.</cite></blockquote>



<p>Ante la propuesta hedonista de la búsqueda del placer como objetivo vital, se encuentra la estoica, que busca no ser dependiente de elementos externos o placeres que nos desvíen del camino.</p>



<p>En definitiva, el estoicismo propone disfrutar cada instante, entendiendo que la vida es un viaje fugaz, pero siempre teniendo en cuenta que es uno mismo quien decide, con fortaleza de espíritu, qué hacer con el devenir de su propia vida.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/disfrutar-el-presente-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-28413" srcset="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/disfrutar-el-presente-1024x768.jpg 1024w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/disfrutar-el-presente-300x225.jpg 300w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/disfrutar-el-presente-768x576.jpg 768w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/disfrutar-el-presente-600x450.jpg 600w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/disfrutar-el-presente.jpg 1280w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Disfruta cada instante.</figcaption></figure>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><strong>Sabes por experiencia cuántas vueltas has dado sin encontrar la buena vida (eudaimonia). No la has encontrado ni en la lógica ni en la riqueza, ni en la fama ni en el placer. ¿Cómo se logra entonces? Teniendo principios que gobiernan tus impulsos y tus acciones.</strong></p>
<cite>Marco Aurelio.</cite></blockquote>
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		<title>Marco Aurelio y la adversidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Javier Aguayo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Aug 2023 12:07:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[estoicismo]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Si una disciplina ética ha caracterizado al estoicismo esta es, sin duda, la de combatir la adversidad. Desde que Zenón de Citio tuviera que recomenzar su vida sin posesiones&#160; tras haberlo perdido todo en el naufragio de su navío, se sucedieron una tradición de filósofos estoicos que, pudiendo representar más o menos con su experiencia [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Si una disciplina ética ha caracterizado al estoicismo esta es, sin duda, la de combatir la adversidad. Desde que Zenón de Citio tuviera que recomenzar su vida sin posesiones&nbsp; tras haberlo perdido todo en el naufragio de su navío, se sucedieron una tradición de filósofos estoicos que, pudiendo representar más o menos con su experiencia vital lo que significaba vencer a la adversidad, todos comparten horas de reflexión al respecto y haber forjado las bases de lo que, en palabras de nuestro querido Marco Aurelio, es “una ciudadela mental fortificada ante la adversidad”.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>La mente inalterada por violentas pasiones es una ciudadela, y un hombre no tiene fortaleza más segura en la que refugiarse.</p>
<cite>Marco Aurelio</cite></blockquote>



<p>Así, a día de hoy podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que no ha existido una escuela filosófica que dotara de mayor importancia en sus obras al vencimiento de la adversidad como lo ha podido hacer el estoicismo.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La adversidad para los estoicos</strong></h2>



<p>Como vimos en el artículo <a href="https://elrincondeaquiles.com/estoicismo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Qué es el estoicismo</a>, el estoicismo es un ideal al que aspirar en el que se persigue la imperturbabilidad ante los acontecimientos externos. Y ninguno de nosotros, como humanos que somos, podemos llegar a alcanzarlo por completo, sino que, desde su filosofía, nuestro objetivo será perseguir dicho ideal.</p>



<p>A raíz de esto, y centrándonos en la materia que nos atañe, podemos observar que el estoicismo no plantea unos mandamientos ante la adversidad, ni una forma establecida de sobreponernos a ella. Sin embargo, prácticamente la totalidad de los autores que persiguieron este ideal —a los que llamamos estoicos— dejaron referencias escritas sobre su forma de interpretarla y de enfrentarse a ella.</p>



<p>Así, siguiendo este planteamiento, podemos sacar en claro que:</p>



<ol>
<li>No existen axiomas estoicos frente a la adversidad.</li>



<li>Pese a que comparten un mismo marco, cada autor tiene su interpretación particular de la filosofía (y, por ende, de la adversidad).</li>
</ol>



<p>Por tanto, la mejor manera de estudiar el enfoque que le da el estoicismo a una de sus más vastas ramas es analizando uno por uno a cada uno de sus autores. Y qué mejor que empezar por el emperador Marco Aurelio, quien se ha convertido en el referente clásico del estoicismo en la actualidad, y cuyos ejemplo y memoria han perdurado en su legado, vigente aún hoy, dos milenios tras su muerte.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Marco Aurelio, el emperador filósofo</strong></h2>



<p>Marco Aurelio nació en Roma en el año 121 d.C. y desde muy temprano atrajo el interés de algunas de las personas más influyentes de la época, que lo consideraban un joven muy avanzado a su edad. Tanto fue así que el emperador Adriano, tras la muerte de su hijo adoptivo, nombró como heredero al trono a Antonino Pío bajo la condición de que colocase a Marco Aurelio —por aquel entonces Marco Elio Aurelio Vero— y a Lucio Vero —hijo del que iba a ser su sucesor— como los siguientes en la línea sucesoria.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="683" height="1024" src="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/07/0000000260-2-683x1024-1.jpg" alt="" class="wp-image-28334" style="width:311px;height:466px" srcset="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/07/0000000260-2-683x1024-1.jpg 683w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/07/0000000260-2-683x1024-1-200x300.jpg 200w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/07/0000000260-2-683x1024-1-600x900.jpg 600w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure>



<p>Busto de Marco Aurelio, expuesto en el museo del Louvre.</p>



<p>La muerte de Antonino Pío se produjo en el año 161 d.C., momento en el que ocurre el primer acto público que denota la virtud de la que Marco Aurelio posteriormente tantas veces hizo gala. El hecho de que Marco —como se refiere a él Maquiavelo en su obra El Príncipe— fuese el mayor de los dos aspirantes al trono, así como el más popular entre los ciudadanos, hacía pensar que sería el elegido para convertirse en emperador. Pero llegado el momento fue él mismo quien insistió en que Lucio Vero debía acompañarlo en el trono, ascendiendo así los dos herederos al trono —algo que solo se había producido una vez en la historia del Imperio—.&nbsp;</p>



<p>Esta obra, más allá de convertirse en una guerra interna, le valió al emperador la diligencia y la lealtad del que fuera su rival, pese a que en un primer momento este pareciese más dado a las festividades que a la capacidad de estar al frente de un gobierno. Y discurrió sin inconvenientes hasta que ocho años más tarde un ataque de apoplejía pusiera fin a la vida de Lucio Vero y con ello al mandato compartido.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>La primera elección de Marco Aurelio</strong></h3>



<p>Al parecer, Marco no solo fue un avanzado a su edad en su juventud, sino que durante toda su vida fue un adelantado a su tiempo. Con este acto, que en su momento sería como poco contraintuitivo, ya estaba sentando las bases de lo que luego serían contrastadas metodologías de desarrollo social.&nbsp;</p>



<p>Esto lo vemos reflejado en el best seller Cómo ganar amigos e influir sobre las personas de Dale Carnegie, donde el autor, tras años de estudio, recoge las mejores técnicas interpersonales puestas en práctica por las personas más influyentes de la historia. Y como no podía ser menos, pone de manifiesto —concretamente en su séptima regla— que se le “dé a la otra persona una reputación a la que hacer honor”. Básicamente, lo que hizo nuestro protagonista con un joven descarriado que terminó su mandato con un currículum impoluto.</p>



<p>De esta forma daba comienzo el mandato de Marco Aurelio: ante la posibilidad de que el otro aspirante se sublevara y diera pie a una disputa interna, prefirió tenderle la mano y anticiparse al problema. No tuvo que enfrentarse a la adversidad ya que fue más rápido que ella.</p>



<p>De aquí extraemos su primera lección: Antes de enfrentar un problema, trata de que este no llegue a ocurrir.&nbsp;Es el ejemplo perfecto de lo que luego fueron los años de su administración.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La adversidad vista desde lo más alto</strong></h2>



<p>Que la piedra angular del pensamiento de Marco Aurelio frente a la adversidad sea anticiparse a ella no es baladí: no olvidemos que de sus decisiones dependían las vidas de millones de personas y que, tras su paso por la vida, fue considerado uno de los “Cinco Buenos Emperadores”. Para aguantar el peso del Imperio sobre sus hombros y no poner en riesgo a su pueblo necesitaba anticiparse a la adversidad. De ahí que todo su enfoque al respecto —el aplicado, al menos— derive de esta máxima.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img decoding="async" src="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/desconocido.jpg" alt="" class="wp-image-28393"/><figcaption class="wp-element-caption">Roma en los tiempos clásicos.</figcaption></figure>



<p>Marco Aurelio gobernó el Imperio Romano en uno de sus periodos de mayor apogeo.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Más cerca de Locke que de Ironman</strong></h3>



<p>La vida y obra del romano ha hecho correr ríos de tinta desde su fallecimiento. El que fuera emperador de todo el Imperio dejó tras él una estela de estudiosos y comentaristas que han tratado de sacar punta a lo que pudo llegar a ser una figura cercana en sapiencia a la de Sócrates en su época, con la influencia que le otorgaba ser la persona más poderosa del globo.&nbsp;</p>



<p>Lo más probable en estas condiciones era convertirse en alguien que de alguna forma dejase evidenciado su poder en los libros de historia. Sea dejándose llevar por sus pretensiones de trascendencia y tratando de conquistar el resto del mundo, como tantos otros han tratado de hacerlo; o en el mejor de los casos, aspirando a ser el salvador del imperio y cubrirse de gloria, por pura vanidad. Algo así como un Tony Stark sobre cuadriga.</p>



<p>De cualquier modo, esto, como sabemos, no acabó siendo así. Al que llamaran verissimus (el ‘honesto’), lejos de tratar de dejar su firma en los libros de historia por medio de la intervención directa en las vidas de la gente y manejarlas a su antojo, renunció a dicho reconocimiento.</p>



<p>En un periodo en el que las guerras y las conquistas estaban al orden del día y en que se podía apuñalar en el ojo a un esclavo por tener un mal día<a href="https://books.google.fr/books?id=yHzODwAAQBAJ&amp;pg=PT249&amp;lpg=PT249&amp;dq=adriano+punz%C3%B3n+esclavo&amp;source=bl&amp;ots=MjNt7v1iHf&amp;sig=ACfU3U3wNmc8nwGlwYvXu140ua7LIxf6rw&amp;hl=es&amp;sa=X&amp;ved=2ahUKEwi6p57u0abvAhWPAGMBHSD2BZwQ6AEwDHoECBAQAw#v=onepage&amp;q=adriano%20punz%C3%B3n%20esclavo&amp;f=false">1</a>, Marco Aurelio prefirió dar un paso al costado, dejar a las gentes de su Imperio libres y retirarse, de la más frugal de las formas, a poner a prueba su estoicismo. Unos cuantos siglos más tarde, el filósofo británico John Locke preconizaba un modelo social en el que se minimizara el intervencionismo de los gobernantes y de nuevo Marco Aurelio, con su ejemplo, daba pie a teóricos futuros. Fue así como pudo vivir una vida virtuosa y dejar un legado de paz y enseñanzas a los que llegamos tras él.</p>



<p>Llegamos de este modo a su segunda lección práctica contra la adversidad: No te entrometas en la vida de la gente y estos no se rebelarán ante ti.</p>



<p>Si alguna vez te encuentras al mando de cualquier proyecto y quieres saber cómo obraría un líder bueno —que también un buen líder—, Marco Aurelio es tu ejemplo a seguir.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Meditaciones</strong></h2>



<p>Hasta el momento hemos visto cómo era Marco Aurelio en la práctica, es decir, su manera de actuar en tanto que emperador. Ahora nos centraremos en la otra cara de la moneda, su vertiente filosófica, a la que se dedicó principalmente en sus últimos años de vida.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/WhatsApp-Image-2020-03-16-at-18.22.01-768x1024-1.jpeg" alt="" class="wp-image-28390" style="width:575px;height:766px" srcset="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/WhatsApp-Image-2020-03-16-at-18.22.01-768x1024-1.jpeg 768w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/WhatsApp-Image-2020-03-16-at-18.22.01-768x1024-1-225x300.jpeg 225w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/WhatsApp-Image-2020-03-16-at-18.22.01-768x1024-1-600x800.jpeg 600w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption">Edición actual de las Meditaciones.</figcaption></figure>



<p>Pese a que siempre coordinó ambas disciplinas, en lo referente a su estudio, hemos pasado de un Marco Aurelio más dedicado a su Imperio a otro más enfocado en la filosofía.&nbsp;</p>



<p>Lejos de querer llegar al gran público escribiendo libros, todo lo que nos queda de él son un conjunto de notas manuscritas que guardaba consigo con el fin de leer constantemente y recordarse a sí mismo lo que, a su parecer, eran las normas para vivir con dignidad de acuerdo al estoicismo. Es lo que a la postre, y una vez recopiladas, hemos llamado Meditaciones.</p>



<p>De ellas podemos extraer tres formas de enfrentar a la adversidad según el momento en que nos encontremos.&nbsp;</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Prepárate para el mayor de los problemas</strong></h3>



<p>A Marco Aurelio no le bastaba con adelantarse a la adversidad, en su fuero interno también creaba situaciones en las que todo se torcía y tenía que actuar en consecuencia. Esta técnica, tan utilizada por los filósofos estoicos, es lo que se denomina <a href="https://diarioestoico.com/praemeditiato-malorum-visualizacion-negativa/">Praemeditatio Malorum.&nbsp;</a></p>



<p>No imagines tener las cosas de las que careces. Elige las mejores cosas que tienes y piensa cuánto las extrañarías si no las tuvieras.&nbsp;</p>



<p>Marco Aurelio.</p>



<p>Prepárate ante la peor adversidad posible y nada de lo que esta te haga podrá sorprenderte.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>No trates de entender la adversidad: actúa</strong></h3>



<p>En el momento en que nos encontramos con la adversidad de frente, todo lo que nos queda por hacer es alinear los cinco sentidos en vencerla. Ya tuvimos tiempo de prevenirla y de tratar de evitarla. Llegados a este punto, solo nos queda una cosa: actuar.</p>



<p>¿El pepino está amargo? Tíralo. ¿Hay palos en el camino? Rodéalos. Es todo lo que necesitas saber. No exijas saber por qué. Cualquiera que entienda el mundo se reiría de ti, igual que se reiría el carpintero si te enfadas por ver serrín en su estudio.&nbsp;</p>



<p>Marco Aurelio.</p>



<p>Si lo puedes tolerar, toléralo. Deja de quejarte.</p>



<p>Marco Aurelio.</p>



<p>Querer entender la situación no va a ayudarnos a superarla, a eso ya le llegará el turno una vez la hayamos vencido y lo veremos en el siguiente apartado. Mientras tanto, solo nos vale la acción.&nbsp;</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Aprende de la adversidad</strong></h3>



<p>Cuando ya hemos hecho frente a la adversidad, de nosotros depende cómo afrontarla. Para ello, Marco Aurelio nos dejó dos meditaciones que son especialmente clarificadoras en este punto.</p>



<p>En la primera de ellas, expone:</p>



<p>Soy afortunado, porque, a causa de lo que me ha ocurrido, persisto hasta el fin sin aflicción, ni abrumado por el presente ni asustado por el futuro. Porque algo semejante pudo acontecer a todo el mundo, pero no todo el mundo hubiera podido seguir hasta el fin, sin aflicción, después de eso. (…) No es eso un infortunio, sino una dicha soportarlo con dignidad.</p>



<p>Marco Aurelio.</p>



<p>Vemos que su importancia reside en la interpretación de los hechos. Marco, lejos de conformarse con haber superado su problema, busca sacarle partido y beneficiarse de él.&nbsp;</p>



<p>Como el fuego, cuando se apropia de los objetos que caen sobre él, bajo los que una pequeña llama se habría apagado. Pero un fuego resplandeciente con gran rapidez se familiariza con lo que se le arroja encima y lo consume totalmente levantándose a mayor altura con estos nuevos escombros.</p>



<p>Marco Aurelio.</p>



<p>En situaciones en las que cualquiera se hubiera comportado como una pequeña vela de una tarta de cumpleaños, un estoico sale fortalecido avivando su llama ante el viento.&nbsp;</p>



<p>Recuerda las enseñanzas de Marco Aurelio, sé como el fuego.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Lo fundamental en su lectura</strong></h2>



<p>Para entender su filosofía, lo mejor que podemos hacer es entender el contexto en que vivió e interpretar tanto sus experiencias vitales como su forma de entender el mundo a través de sus escritos.&nbsp;</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="976" height="549" src="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/102930617_gettyimages-681972252.jpg" alt="" class="wp-image-28391" srcset="https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/102930617_gettyimages-681972252.jpg 976w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/102930617_gettyimages-681972252-300x169.jpg 300w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/102930617_gettyimages-681972252-768x432.jpg 768w, https://elrincondeaquiles.com/wp-content/uploads/2023/08/102930617_gettyimages-681972252-600x338.jpg 600w" sizes="(max-width: 976px) 100vw, 976px" /><figcaption class="wp-element-caption">Las calles de Roma sobre las que Marco Aurelio dejó su impronta.</figcaption></figure>



<p>El que la filosofía estoica en vez de ser <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Metaf%C3%ADsica">metafísica</a> sea eminentemente ética da lugar a que sus escritos difícilmente envejezcan con el tiempo como lo puedan hacer los primeros. Esto se debe a que el desarrollo de la ciencia puede refutar las ideas platónicas sobre el dualismo de cuerpo y alma, pero difícilmente lo haga sobre las enseñanzas de vida estoicas, destinadas principalmente a la práctica. Las primeras tratan de teorizar; las segundas, de aplicar.</p>



<p>En la actualidad, las meditaciones de Marco Aurelio están vigentes como el primer día, y sus referencias a la adversidad no pueden ser menos.&nbsp;</p>



<p>Pero no todo lo que nos enseñó está presente en sus escritos. Para lograr sacarle jugo a todo el legado que nos dejó, debemos entender que además del filósofo que nos expuso sus ideas, también fue un emperador que mucho de lo que hacía —posiblemente sacando partido de su subconsciente— no pudo verse reflejado en el papel hasta siglos más tarde.&nbsp;</p>



<p>Como buen estoico, fue capaz de actuar por encima de sus posibilidades.</p>



<p>Así que no sabemos si estos serían los consejos que el propio Marco Aurelio nos daría de cara a afrontar la adversidad —al menos los dos primeros—, pero sin duda han sido los que él puso en práctica y que le llevaron a ser el mejor emperador-filósofo que ha dado la historia. Consejos que, por más que viviese hace dos milenios y que otease el horizonte desde su atalaya de emperador romano, bien podríamos utilizarlos cualquiera de nosotros hoy día.&nbsp;</p>



<p>Por lo que si:</p>



<ol>
<li>Antes de enfrentar un problema, tratas de que este no llegue a ocurrir.</li>



<li>No te entrometes en la vida de la gente (y estos no se rebelarán ante ti).</li>



<li>Te imaginas la peor situación posible.</li>



<li>Ante la adversidad solo actúas.</li>



<li>Aprendes de los problemas y sales fortalecido.</li>
</ol>



<p>Estarás actuando como lo haría Marco Aurelio. Y eso mola más que cualquier armadura de acero.</p>
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		<title>La inutilidad de la belleza</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sara Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Mar 2023 12:58:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[wp]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nuestro repertorio lingüístico, tanto en forma como en significado, determina y condiciona la forma en la que vemos y creemos en el mundo. En función de las palabras de las que disponemos y de cómo las utilizamos y entendemos, construimos desde los cimientos tanto nuestro mundo exterior como interior. El universo de nuestro lenguaje actúa [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Nuestro repertorio lingüístico, tanto en forma como en significado, determina y condiciona la forma en la que vemos y creemos en el mundo. En función de las palabras de las que disponemos y de cómo las utilizamos y entendemos, construimos desde los cimientos tanto nuestro mundo exterior como interior. El universo de nuestro lenguaje actúa directamente sobre nuestra realidad, con él la definimos, la edificamos y la creemos como verdadera.</p>



<p>Pero las palabras, si bien tienen la capacidad de ser un buen vehículo para la representación de nuestra realidad, también la tienen para sesgarla y limitarla (y limitarnos).</p>



<p><strong>Cuanto más amplio sea nuestro campo lingüístico y su significación, más lejos estarán los horizontes que nos encierran. «Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo», sentenciaba el filósofo Ludwig Wittgenstein, arrojando algo de luz a esta realidad que cada uno perimetramos.</strong></p>



<p>Si dirigimos la mirada, en este amplísimo tema, al concepto de utilidad, nos damos cuenta de que el sesgo ante al que aquí nos encontramos tiene implicaciones muy profundas a las que merece la pena atender.</p>



<p>En líneas generales, decimos que algo es útil cuando sirve para algo. Este servir al que aquí nos referimos está completamente integrado en nuestro entendimiento como un servir productivo, es decir, que nos acerca a la consecución de un producto. Atendiendo a esta definición, lanzo la pregunta: ¿es que acaso la belleza y su contemplación no sirven <strong>para nada?</strong></p>



<p>No parece que ni lo bello, ni su admiración, nos reporten nada útil. Las humanidades, las artes, la atención a lo sentimental y a la vida contemplativa sufren el castigo inmenso de perder el valor de servir para algo. El interés de lo humano por lo humano decae, queda sobrepasado y enterrado por una sociedad que cree y reza a una “utilidad” únicamente en términos productivos. El mundo se giró hace ya más de cinco siglos hacia nosotros con una <a href="https://filco.es/recuperar-espiritu-renacimiento/">mirada humanista</a> y, ahora que ya lo ha visto todo, vuelve a darle la espalda.</p>



<p>La <em>utilidad</em> y el <em>valor</em>, como conceptos, se han estrechado y no cabemos ya en ellos. No solo nos encontramos ante la desvirtuación de la búsqueda y contemplación de la belleza, sino que, además, se abre una puerta hacia un sendero tremendamente peligroso: la culpa. Como si de un desliz se tratase, tendemos a sentirnos culpables cuando nos damos el permiso de levantar la vista del camino del producir para, simplemente, contemplar y deleitarnos por el paisaje. Es además nuestra la voz de la conciencia que nos dice que no <em>vale</em>, en este viaje, solamente el capricho de mirar.</p>



<p>¿Ha llegado el momento de declarar la muerte al valor de la contemplación, así como lo hicimos con Dios? Cada uno se aferra a la deidad que elige, y nosotros, culpables por dejarnos golpear emocionalmente por lo bello, sentados en el perímetro de lo útil, pero con los pies colgando hacia el lado opuesto de su aceptada significación, seguiremos disfrutando de ser capaces de conmovernos por esta maravillosa inutilidad que cuelga en la belleza.</p>
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		<title>Deja de postergar tu vida con el eterno retorno de Nietzsche</title>
		<link>https://elrincondeaquiles.com/eterno-retorno/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Sergio San Juan]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Dec 2022 07:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[modelos mentales]]></category>
		<category><![CDATA[wp]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nietzsche es el filósofo que afirma y abraza la vida tal como es, con sus cimas y sus abismos. El eterno retorno es el experimento mental que propone este filósofo para guiar nuestras acciones y sacarle todo el jugo al momento presente. Para el filósofo-dinamita la moral debe estar orientada a incrementar el poder. El [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Nietzsche es el filósofo que afirma y abraza la vida tal como es, con sus cimas y sus abismos. El eterno retorno es el experimento mental que propone este filósofo para guiar nuestras acciones y sacarle todo el jugo al momento presente.</p>



<p>Para el filósofo-dinamita la moral debe estar orientada a incrementar el poder. El hombre es una fase que debe ser superada para dejar paso al superhombre. El camino propuesto, contiene tres etapas. La primera, el camello, se limita a cargar con los valores y la cultura vigente. La segunda, el león, destruye la pesada carga pero es incapaz de construir. La última, el inocente niño, crea un nuevo comienzo guiado por su voluntad. Emerge el superhombre, creador y destructor de valores, que encontrará en el eterno retorno, su guía vital.</p>



<p>Con estas pinceladas de la filosofía nietzscheana estás listo para descubrir el eterno retorno.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Qué es el eterno retorno?</h2>



<p><strong>Los adultos postergan por un hipotético futuro lo único que tienen, el instante presente</strong>. “Cuando acabe la carrera”, “cuando coja más experiencia”, “cuando cree mi propia empresa”… Nietzsche rompe con lo establecido. El superhombre destruye los valores vigentes con la fuerza del león y crea su propio sistema desde la inocencia del niño. Para guiar la vida de los que aspiran a la excelencia, Nietzsche lanza entre las líneas de&nbsp;<em>La Gaya Ciencia</em>&nbsp;un experimento mental:</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>¿Cómo te sentirías si un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijera: “<strong>Esta vida, tal como la estás viviendo ahora y tal como la has vivido [hasta este momento], deberás vivirla otra vez y aún innumerables veces. Y no habrá en ella nunca nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer, cada pensamiento y cada suspiro y todo lo indeciblemente pequeño y grande de tu vida deberá volver a ti, y todo en el mismo orden y la misma secuencia</strong>&nbsp;– e incluso también esta araña y esta luz de la luna entre los árboles, e incluso también este instante y yo mismo. ¡El eterno reloj de arena de la existencia se invertirá siempre de nuevo y tú con él, pequeña partícula de polvo!”?</em></p>
</blockquote>



<h2 class="wp-block-heading">Eterno retorno y memento mori</h2>



<p>El experimento debe ser tomado como un reto:&nbsp;<strong>¿eres capaz de vivir una vida que merezca ser repetida eternamente?</strong> El rebaño busca formas de evadirse de la realidad. El superhombre mira a la vida a los ojos y la abraza. ¿Cómo valorar lo que tiene la vida de único e irrepetible? Pensando que se va a repetir eternamente y superando así el excesivo peso que le otorgamos al futuro.&nbsp;<a href="https://elrincondeaquiles.com/memento-mori/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>Memento mori</strong></a>. El instante es lo único que tienes. Vívelo sin miedo. Que merezca la pena repetirlo durante toda la eternidad.</p>



<p>Cada acción cuenta. Cada decisión importa.&nbsp;<strong>La vida está llena de momentos únicos y tu compromiso debe ser sacarles el máximo partido</strong>, sin olvidar los momentos difíciles, presentes en la vida de cualquier persona. Nietzsche no esconde la dureza de la vida dentro del cajón, Nietzsche te invita también a abrazarla.</p>



<p>No es fácil el reto y el filósofo lo sabe. El título que precede al experimento mental es una advertencia: “La carga más pesada”. Vivir bajo el eterno retorno te asfixia y te libera al mismo tiempo. Todos querríamos repetir los momentos más felices de nuestra vida, ese instante entre amigos, ese viaje descubriendo una cultura nueva o esa cena especial. Lo complicado del reto es responsabilizarte de toda tu vida, abismos incluidos. ¿Quién querría volver a repetir la muerte de un ser querido? ¿O el abandono de una persona a la que ama?</p>



<p>En los abismos, que nos construyen como persona, se esconde el verdadero reto. No puedes hacer trampas y asumir solo la responsabilidad de los momentos felices. Asumir el reto pasa por afirmar toda tu vida, sin excepción. Aquí aparece la segunda pieza del puzzle, el amor a tu propio destino: amor fati.</p>



<h2 class="wp-block-heading">Eterno retorno y amor fati</h2>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>“A todos nos han hecho la típica pregunta de&nbsp;<strong>qué cambiarias si pudieras viajar al pasado</strong>.&nbsp;<strong>La respuesta de Nietzsche sería nada</strong>. Si le dieran la oportunidad de repetir los sucesos eternamente, cada una de las veces, elegiría lo que le ha sucedido”. </em></p>
<cite><em>&#8211;&nbsp;<a href="https://elrincondeaquiles.com/amor-fati-nietzsche/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Amor fati: aprende a amar el destino</a></em></cite></blockquote>



<p>El&nbsp;<a href="https://elrincondeaquiles.com/amor-fati-nietzsche/" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><strong>amor fati</strong></a>,&nbsp;<em>el</em>&nbsp;no-querer que nada sea distinto ni en el pasado ni en el futuro ni por toda la eternidad, está estrechamente relacionado con el eterno retorno. Para vivir una vida que merezca ser repetida durante toda la eternidad, debes aceptar los sucesos que te ocurren. Nietzsche, en lucha constante contra el conformismo, da un paso más:&nbsp;<strong>no solo debes aceptar lo que te ocurre sino amarlo</strong>.</p>



<p>El reto está claro: ¿estás dispuesto a vivir una vida que merezca ser repetida durante toda la eternidad?</p>



<p>Sergio -.</p>



<p>Para escribir este artículo han sido de especial ayuda:</p>



<ul>
<li><a href="https://www.youtube.com/watch?v=MFmEmVVUk8Q" target="_blank" rel="noreferrer noopener nofollow">Clase de Ernesto Castro sobre Nietzsche</a> (ponencia)</li>



<li><em><a href="https://amzn.to/3VJSQjx" target="_blank" rel="noreferrer noopener nofollow">Así habló Zaratustra</a></em> de Friedrich Nietzsche (libro)</li>



<li><a href="https://philosophybreak.com/articles/eternal-recurrence-what-did-nietzsche-really-mean/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Eternal Recurrence: What Did Nietzsche Really Mean?</a> (artículo)</li>
</ul>
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		<title>El efecto rebote del estoicismo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Sara Caballero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 27 Nov 2022 06:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[estoicismo]]></category>
		<category><![CDATA[filosofía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El llenar todos mis vacíos y dolores con estoicismo fue una medida muy drástica que ahora está dando problemas… Cargo con una culpa que no me pertenece, le perdí emoción a vivir. Me estremecí el día que un buen amigo compartió conmigo estas palabras. Disfrazada de una prosa encantadora, nos inunda la plaga de la [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="has-text-align-center has-medium-font-size"><em>El llenar todos mis vacíos y dolores con estoicismo fue una medida muy drástica que ahora está dando problemas… Cargo con una culpa que no me pertenece, le perdí emoción a vivir.</em></p>



<p>Me estremecí el día que un buen amigo compartió conmigo estas palabras.</p>



<p>Disfrazada de una prosa encantadora, nos inunda la plaga de la gestión emocional que se nos presenta como clave para la felicidad y resolución de nuestros problemas con éxito. Cientos de libros, miles de ventas, millones de visualizaciones bajo nombres como <strong><em>realización personal, autoayuda</em> o <em>coaching</em></strong> nos prometen estar un paso más cerca de esa <em>eudaimonía</em> que tantos siglos llevamos buscando<em>,</em> convirtiéndola así en un <a href="https://youtu.be/LWYAUSXbCfI" target="_blank" rel="noreferrer noopener nofollow">producto de mercado</a>.</p>



<p>Esta literatura asegura a sus lectores que les enseñará los pasos a seguir para alejarse de aquellas cosas que causan su infelicidad. De esta forma, ciertas <strong>emociones y sentimientos, como el miedo, la tristeza o el dolor, son sentenciados al silencio</strong> y, con ellos, una gran parte de nuestra esencia humana. <a href="https://elpais.com/ccaa/2019/12/18/madrid/1576672559_939343.html" target="_blank" rel="noreferrer noopener nofollow">Lo que no nos cuentan en sus páginas</a> es que, tras esta cancelación de las -mal llamadas- emociones negativas, tropezamos con un peligro inmenso: <strong>la creación de individuos infelices en secreto e incapaces de regularse emocionalmente</strong>, cargándose de una culpa que no les pertenece.</p>



<p>En este escenario de discursos dirigidos a la mejora, al menos aparente, de nuestra vida, se abre paso el atractivo del <strong><a href="https://elrincondeaquiles.com/estoicismo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">estoicismo moderno</a></strong>. En los últimos años las ventas de libros relacionados con esta filosofía han aumentado significativamente, si ponemos en pie en cualquier gran librería, nos daremos cuenta de cómo estas obras han empezado a inundar las estanterías. Y, si bien es cierto, que esta avalancha de estoicismo podría ayudar a incrementar el interés por la filosofía en general, también lo es que representa un gran peligro para ella, pues no son pocas las veces que se presenta como filosofía algo que es pura <strong>palabrería.</strong></p>



<p>En este caso, los preceptos del estoicismo que se abalanzan sobre nosotros son extraídos de su contexto original, tergiversados y encajados a la fuerza en la era de las superventas de libros de realización personal.</p>



<p><a href="https://elrincondeaquiles.com/podcast/estoicismo-vs-epicureismo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Lo que resulta atrayente de este nuevo estoicismo</a> es que promete desvelar a quien lo practica cuál es la mejor forma de <em>ser</em> y la pone al alcance de su mano. Estas enseñanzas <strong>desvalorizan a las personas que se alejan de ellas</strong> o no se comportan siguiendo sus mandatos. El individuo que empieza a interesarse por este saber aprende así que existen dos formas de ser, una buena (la del estoico) y otra mala e inferior (aquella que se aleja del estoicismo), y proyectan sus energías y acciones en amoldarse a esos límites “deseables” e, incluso, empiezan a sentir como una obligación el comportarse de acuerdo con estas enseñanzas.</p>



<p>La forma del discurso del estoicismo moderno es también muy particular: llena de <strong>frases cortas, redactadas en imperativo y que invitan (u obligan) a la acción</strong>. Sus mensajes son superficiales y nada individualizados, por lo que cualquiera podría identificarse con sus propuestas de carácter general. De esta forma, cualquier lector puede sentir que le están hablando a él directamente, se considera “elegido”, lo que le hace creer que forma parte de la comunidad y empieza a reconocer los mandatos estoicos como “deberes”.</p>



<p>Bajo la promesa general de mejorar la vida de las personas que lleven a cabo sus enseñanzas, este estoicismo lo que consigue es <strong>eliminar de un plumazo la vida biográfica del individuo</strong>, ignorando el contexto personal sobre el que ha edificado su vida hasta ese momento y haciendo creer que sus máximas son aplicables y alcanzables por todos aquellos que tengan la voluntad, fuerza y valor de llevarlas a cabo, sin importar el entorno, las experiencias o las condiciones de vida de cada uno.</p>



<p>Encontramos en sus líneas frases como “domina el placer”, “aléjate de tus pasiones”, o “el sufrimiento es opcional”. Además, advertimos que estos nuevos estoicos se definen a sí mismos como seres superiores, despiertos, más resistentes, sabios y exitosos y, en su oratoria, siempre distinguen y establecen una tensión entre los demás (los que están equivocados, o ciegos) y ellos mismos (los superiores).</p>



<p>La gran táctica del nuevo estoico para la consecución de esta vida idílica es la <strong>supresión de emociones como la tristeza, el miedo o el dolor</strong> por asociarlas a conceptos como debilidad, cobardía o inferioridad. Estas emociones se presentan como “males” para el individuo, que empieza a hacer todo lo que puede por alejarse de ellas, y no por gestionarlas y entenderlas. Bajo el engaño de que somos capaces de vivir sin ellas, lo único que consigue esta “filosofía” es llenar cada día un poco más nuestra caja de Pandora, que acabará destapándose. Estos <em>sentires</em>, aunque incómodos y dolorosos, forman parte importante de la vida anímica del ser humano y, al cancelarlos, estamos reduciendo nuestra esencia a una ínfima parte.</p>



<p>El gran peligro ante el que nos encontramos aquí es el <strong>conflicto interno que, tarde o temprano, surge entre la interiorización por parte del individuo de estas máximas y la evidente realidad de que no es capaz de llevarlas a cabo de forma satisfactoria</strong>. La persona acaba colisionando con los estándares que se había establecido como deseables y realizables, se siente incapaz de seguir el ritmo a esta filosofía y entiende que, si teniendo todo al alcance de su mano no es capaz de conseguirlo, el problema es suyo por su insuficiencia. Proyecta de esta forma una imagen de sí mismo incapaz, inferior e indeseable, completamente opuesta a lo que aspiraba ser. Los cimientos de su mundo emocional empiezan a tambalearse, es el efecto rebote del estoicismo.</p>
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