El epicureísmo es una filosofía maltratada y malinterpretada. Principalmente por desconocimiento, la propuesta de Epicuro se asocia con la búsqueda a toda costa del placer. En este artículo conocerás una de las filosofías más prácticas y aplicables al día a día: el epicureísmo.

¿Qué es el epicureísmo?

«Vano es el discurso de aquel filósofo a quien no es curada ninguna afección del ser humano. Pues justamente como no asiste a la medicina ninguna utilidad si no busca eliminar las enfermedades de los cuerpos, igualmente tampoco de la filosofía si no busca expulsar la afección del alma.»

Epicuro

El epicureísmo es una filosofía práctica que busca mejorar tu vida mediante la búsqueda del placer moderado y el cultivo de la amistad. A diferencia del resto de filosofías de la época, Epicuro creó esta escuela para cualquier persona de a pie, incluidas mujeres y esclavos. Toda una novedad sabiendo que esta filosofía nace hace más de 2300 años. La edad, también pasa a un segundo plano para Epicuro. Cualquier edad es buena para interesarse por la filosofía. Así se lo transmite a Meneceo en una se sus cartas: “Ni por ser joven demore uno en interesarse por la verdad ni por empezar a envejecer deje de interesarse por la verdad. Pues no hay nadie que no haya alcanzado ni a quien se le haya pasado el momento para la virtud del alma”.

¿Qué es el epicureísmo? Introducción a la filosofía de Epicuro.

Origen del epicureísmo

Es importante conocer el contexto y la historia que rodea al epicureísmo para entenderlo bien. Al igual que el estoicismo, nace en una época de cambios e inestabilidad. La Guerra del Peloponeso cambia el liderazgo en Grecia, de Atenas a Esparta. Sin tiempo para recuperarse del conflicto, Filipo II de Macedonia conquista las tierras helenas. Todos estos sucesos, aliñados con la caída de los ídolos del momento como Platón, Aristóteles y Alejandro Magno, crean un ambiente inestable.

Es en esta época de tiempos difíciles cuando surgen las filosofías helenísticas. A las ya establecidas escuelas platónica, peripatética y cínica, se le suman otras como el epicureísmo, el escepticismo o el estoicismo. Esta serie de filosofías se enfocan, a diferencia de las anteriores, en el individuo y otorgan un papel central a la parte práctica. No basta con aprender a pensar. Hay que aprender a vivir.

Principales ideas del epicureísmo

Teniendo en mente la practicidad por la que abogaba Epicuro, en este apartado encontrarás las ideas prácticas de esta filosofía. El epicureísmo fue concebido como un sistema que incluía física, epistemología y otras ramas del saber. Dejaré recursos para profundizar en ellas al final del artículo, pero no hablaré de ellas aquí. Me centraré, sobre todo, en las ideas éticas.

Antes de meternos en harina, aclaremos el principal ataque que recibe el epicureísmo. O mejor, que te lo aclare el propio Epicuro:

«Así pues, cuando afirmamos que el gozo es el fin primordial, no nos referimos al gozo de los viciosos y al que se basa en el placer, como creen algunos que desconocen o que no comparten nuestros mismos puntos de vista o que nos interpretan mal, sino al no sufrir en el cuerpo ni estar perturbados en el alma.»

Epicuro

“Al no sufrir en el cuerpo ni estar perturbados en el alma”, aponia y ataraxia, esos son los principales objetivos del epicureísmo. Para ello, Epicuro nos plantea diferentes herramientas: eliminar las perturbaciones mentales, maximizar el placer con razón y cultivar la amistad. Profundicemos en cada una de ellas.

Elimina las perturbaciones mentales: la muerte, los dioses y la política

El primer paso para eliminar los miedos es el conocimiento. Sabiendo como funcionan las cosas, no tienes de qué preocuparte. Epicuro, con esta máxima y entendiendo al ser humano de su época, detectó tres perturbaciones mentales que nos impiden alcanzar la ataraxia: el miedo a la muerte, el miedo a los dioses y el malestar generado por la política.

El miedo a la muerte creemos solucionarlo escondiéndolo debajo de la alfombra. Como el niño que cree que el resto de personas no le ven si se tapa los ojos, creemos que la muerte se solucionará si no hablamos de ella. ¡Memento mori! Todos vamos a morir.

Para Epicuro la muerte no es más que la separación del cuerpo y el alma. La sensibilidad surge de esta unión. Si se separan, dejamos de sentir. Entonces, no hay nada que temer porque “cuando existimos nosotros, la muerte no está presente, y cuando la muerte está presente entonces nosotros no existimos”.

Los dioses era otra de las grandes preocupaciones de la época. Epicuro, de nuevo, la soluciona de un plumazo. Los dioses o son imperturbables y felices, o no son dioses. Un dios feliz e imperturbable no nos hará sufrir. Y si quiere hacernos sufrir, es porque no es imperturbable y feliz, y por tanto, no es dios. Nada que temer por aquí tampoco.

Cuando los dioses te dejan de piedra.

La política era una fuente constante de preocupaciones para los antiguos griegos y lo sigue siendo para la sociedad actual. Epicuro es bastante radical: la política no merece la pena. No es que Epicuro deje de lado la parte social del ser humano, es que Epicuro prefiere influir en su entorno más cercano. El epicureísmo sustituye la política por el Jardín, un lugar donde filosofar, disfrutar de los placeres de la vida y pasar tiempo con amigos.

Con estos argumentos Epicuro elimina tres de las perturbaciones mentales más comunes en su época: la muerte, los dioses y la política. Nuestros problemas no son tan diferentes a los contemporáneos de Epicuro. Seguro que sus ideas te pueden ayudar a enfrentarlos.

Maximiza el placer con la razón: el cálculo hedónico

Una vez enfrentados estos tres problemas de forma específica, Epicuro también trata de construir unos principios generales para tomar mejores decisiones en la vida. Con el conocimiento como primer paso para decidir, Epicuro nos sugiere maximizar el placer (o minimizar el dolor). La herramienta que nos propone el epicureísmo para tomar mejores decisiones: el cálculo hedónico.

El cálculo hedónico consiste en maximizar la diferencia entre placer menos dolor. Analizas la situación que tienes enfrente y estimas el placer y el dolor que te va a traer. Si el placer supera al dolor, lo disfrutas. Si el dolor supera al placer, lo evitas. Actuar bajo este principio no implica buscar el placer a toda costa, sino buscar el placer con la razón como consejera. No persigues todos los placeres ya que algunos implican un dolor posterior mayor. Tampoco evitas todos los dolores ya que algunos traerán un gran placer al superarlos.

«Detesto los placeres lujosos, no por los propios placeres, sino por los dolores que por esa razón les siguen.»

Epicuro

Tomarse la quinta copa, comerse el último cacho de tarta o quedarse hasta las tantas deslizando el feed de Instagram, son placeres que un epicúreo no perseguiría. La resaca, el dolor de tripa y el cansancio del día siguiente, no compensan el placer del momento. Un epicúreo no persigue el placer a toda costa. Un epicúreo persigue el placer conociendo las consecuencias de sus actos.

Entrenar, hacer frente a una conversación difícil o dedicar tiempo a resolver un reto, son dolores que un epicúreo no evitaría. Estar sano, tener relaciones personales sólidas y la satisfacción personal de superar un reto, son placeres que merece la pena perseguir aunque estén precedidos de dolor. Un epicúreo no evita el dolor a toda costa. Un epicúreo evita el dolor conociendo las consecuencias de sus actos.

Ahora que conoces la herramienta de los epicúreos para tomar mejores decisiones, ¿qué placeres tienen mayor valor para esta filosofía?

Cultiva la amistad, el mayor de los placeres

«De todos los medios de los que se arma la sabiduría para alcanzar la dicha en la vida, el más importante con mucho es el tesoro de la amistad.»

Epicuro

Nuestro nivel de felicidad está bastante correlacionado con la calidad de nuestras relaciones. No necesitábamos el estudio de Harvard para saberlo. Epicuro ya lo sabia hace más de 2000 años. Por eso establece la amistad como un pilar del epicureísmo.

Para un epicúreo tiene sentido incluso sacrificarse por un amigo. Aplicando el cálculo hedónico, el placer de ayudar a un amigo compensa con creces las posibles consecuencias negativas. Sentirte rodeado de personas queridas es uno de los mayores placeres de la vida y Epicuro lo sabía. Por eso, a pesar de nacer en un contexto donde la mayoría de filosofías se centran en el individuo, Epicuro sitúa la amistad como prioridad dentro de su filosofía.

Noemí Carro, filósofa, estratega digital y amiga, recoge la esencia de esta filosofía a las mil maravillas en esta frase:

«[Los epicúreos] eran gente lista: sabían que perseguir los placeres vanos (como la necesidad de likes en Instagram) era contraproducente, y que los placeres de la mente (el estudio, el aprendizaje, estar con los tuyos) te acercaban mucho más a la felicidad.»

Noemí Carro – Qué es la felicidad (según la filosofía)

Ya has conocido las bases del epicureísmo pero todavía hay algo que te falta por conocer: la persona detrás de estas ideas. Si te paras a pensarlo, el epicureísmo, a diferencia de otras filosofías como el estoicismo o el escepticismo, recibe el nombre de su fundador. Este Epicuro tenía que ser alguien importante.

Conociendo al fundador: Epicuro de Samos

Epicuro era el héroe de los primeros epicúreos. Su cumpleaños se convirtió en una fiesta anual que rememoraba al salvador. Este curioso gurú de la antigüedad, es influenciado por la filosofía desde bien joven. Con tan sólo 14 años descubre el platonismo. Con 18, interrumpe su formación académica para prestar el servicio militar. Años más tarde llegaría a las ideas de Demócrito, que harían explotar su curiosidad intelectual.

Epicuro de Samos, el fundador del epicureísmo.
Epicuro de Samos, el fundador del epicureísmo.

Con las ideas de Demócrito como base y con una clara oposición al platonismo, Epicuro decide crear su propia escuela. Por el camino enriquece su filosofía con ideas de otros filósofos como Anaxágoras, hasta llegar a Atenas. Allí funda el Jardín y pasa los siguientes treinta y cinco años, enseñando filosofía a esclavos, mujeres, hombres y niños.

Epicuro escribió unas 300 obras, de las cuáles solo nos quedan algunos fragmentos. Aunque los primeros brotes de cristianismo enterraron a las filosofías helenísticas, las ideas de Epicuro influyeron en un gran número de pensadores posteriores.

Otros epicúreos

Karl Marx estudió con detenimiento el epicureísmo, publicando algunos trabajos analizando esta filosofía. Michel de Montaigne en sus Ensayos reflexiona, por momentos con un pensamiento epicúreo, por momentos con uno estoico. Lucio Anneo Séneca, uno de los mayores exponentes del estoicismo, se acerca con frecuencia al “campo enemigo” para coger ideas. Horacio, uno de los principales poetas latinos, también fue seducido por las ideas de Epicuro. Virgilio, escritor de la obra Eneida, tuvo una primera etapa cercana a la filosofía epicúrea. No puedo cerrar esta lista sin Lucrecio, que en su obra De rerum natura recoge las ideas físicas de Demócrito y las ideas éticas de Epicuro.

Seguro que me dejo alguno, pero como has podido leer, no han sido pocos los pensadores influyentes marcados por esta filosofía que pretende enseñarnos a cómo vivir una buena vida. Espero que este artículo te haya servido para descubrir las ideas del epicureísmo y que, aunque sea alguna de ellas, te sirva para mejorar tu vida. Ya sabes lo que decía Epicuro: “Vano es el discurso de aquel filósofo a quien no es curada ninguna afección del ser humano”.

Libros sobre epicureísmo

Si te ha interesado esta filosofía, déjame decirte que este artículo es solo la punta del iceberg. Te dejo tres libros para profundizar por tu cuenta en las ideas de esta filosofía:

  • Obras completas de Epicuro. Si tuviera que quedarme con uno, sería este. Los restos de las obras de Epicuro recogidas en un libro de poco menos de 100 páginas con una introducción a la vida y el pensamiento de Epicuro. Disfrute especialmente de la Carta a Meneceo.
  • La filosofía helenística de Carlos García Gual y María Jesús Ímaz.
  • Epicuro de Carlos García Gual.

De nuevo, espero que te haya gustado esta introducción a la filosofía epicúrea. Si te has quedado con ganas de más, puedes leer esta introducción que ha escrito David a la escuela “rival”: el estoicismo.

Sergio -.